Mujeres Afganistán

 

La cruda realidad y el drama de las mujeres afganas están reflejadas en el  Centro de Historias de Zaragoza de la mano de Gervasio Sánchez y Mónica Bernabé. La muestra recoge 150 instantáneas, elaboradas durante seis años y que reflejan el matrimonio forzado e infantil, la drogodependencia, el suicidio y las consecuencias de la impunidad y la guerra.

… hasta el 15 de mayo

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Día del Libro 2016

Queremos celebrar el Día del Libro y qué mejor manera que regalando libros a nuestros seguidores. Durante las dos próximas semanas vamos a regalaros un libro cada semana. ¿Qué tienes que hacer? Fácil. Simplemente suscribirte a nuestro blog (sólo tienes que pulsar en “seguir” y escribir tu dirección de correo electrónico)  y participar en nuestros Concursos Literarios y Encuestas Literarias.

Cada semana regalaremos un libro de Elena Laseca que sortearemos entre los seguidores participantes de nuestros concursos y encuestas. (Seremos muy legales)

Esta semana queremos establecer un Top 11 entre nuestras mejores escritoras españolas modernas y contemporáneas. Vota hasta las 24 horas del día 17 de abril incluido.

Si quieres regalar un libro de Elena este Día del Libro, puedes adquirirlo haciendo link en las siguientes direcciones:

Mis cinco fuentes de tormento

Álex y otras historias

La nostalgia

 

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        La nostalgia, esta bonita palabra, tan sonora y lánguida a la vez, heredada de los griegos (“nostos”: regreso y “algos”: dolor) es la pena de verse ausente de los amigos. El suizo Johannes Hofer la usó en su tesis médica y describía una enfermedad que sufrieron un estudiante y un sirviente. Estos agonizaban, pero cuando regresaron a su casa con su familia se recuperaron milagrosamente. Duele el regreso o, mejor, el afán por regresar.

            Todo esto lo he leído en google —menos la etimología que ya la sabía— y lo cuento para compartirlo con todas aquellas personas que aman el conocimiento así contado, en anécdotas y porque a mí me sirve para contar que yo he sufrido de nostalgia durante muchos años. Y que aún la sufro, una enfermedad esta que se me antoja novelesca y pasional como el inicio de la primavera, de noches frías de puro invierno y días de sol premonitorio de un añorado verano.

            Sin embargo, de nostalgia no te mueres, aunque enfermes gravemente (como el cuento del suizo) y sufras sin remedio, pues remedio no tiene a no ser que pongas fin a la distancia que te tortura el alma. Si la pones, mejoras y pruebas hay que lo demuestran. Pero si tienes suerte y consigues curarte de la nostalgia, corres el riesgo de que aparezca la soledad. Estás sola y no quieres estarlo. Buscas con quien compartir tu vida y no lo encuentras. Y nadie comprende ese anhelo. “A estas alturas…qué más dará”. Pero yo sí lo comprendo aunque nada pueda hacer, aunque no tenga el remedio del suizo Hofer para aliviar el mal de nostalgia.

            La cuestión es que cuando una cree que ha vencido a la nostalgia  que padeció, la que te ahoga es la soledad, que como algunas personas saben, viene del latín “solitas” y que es lo que se siente cuando estás sin nadie más. Pero hete aquí que la soledad se viene relacionando con la nostalgia en el abismo de la ausencia y es entonces cuando se te rompe el hilo y pierdes  la sensación de unidad con el resto del mundo. Y esta es la tragedia.

            Así que no transitan tan alejadas ambas palabras, con las que me ha dado por jugar cuando andaba dando vueltas al trozo de mi pensamiento que quería compartir en esta primavera, que un día se levanta invierno y al siguiente verano y no sabe con cuál quedarse.

            Y todo por no pensar en el tiempo, en el que ya transcurrió, no sea que me invada la nostalgia, y en el que está por venir y entonces me asalte la soledad.