Seis días y siete noches


Nada más poner los pies en el aeropuerto, ya sabíamos que serían días inolvidables.

Y lo fueron.

—Hay calima —nos informa Salvador, encogiendo la nariz— y durará tres días.

Nuestras cazadoras de cuero, los pañuelos al cuello y los calcetines, que nos recalientan los pies cuando no han transcurrido ni treinta segundos, se quedan de inmediato como fuera de lugar. Salvador, con sus pantalones cortos y polo de manga corta, está acorde con el paisaje de cálida neblina y viento abrasador africano. Nosotros, no. Yo me veo como ridícula con tanta ropa, como si se me hubiera ocurrido, en pleno mes de agosto, enfundarme un jersey de cuello alto en Zaragoza.

Estamos a finales de octubre. Pero estamos en Canarias. Mientras esperamos a que salgan las maletas, me pongo a repasar mentalmente la ropa que llevo dentro. De todo el listado de prendas, apenas un par ligeras y ningún calzado. Y me río yo sola.

— ¿Y qué es lo que te hace tanta gracia?

—Nuestra falta de previsión

Tengo la sensación de haber vuelto atrás, al verano, a los días largos, a las noches cálidas, a las vacaciones, al mar, a las cervezas con tapa, a los amigos, al paraíso perdido que me trae el viento del sur. Y me invade una alegría que no me abandonará en toda la semana.

La visión del océano desde la Punta del Hidalgo, en el norte —en la misma punta, nunca mejor dicho— de Tenerife, no debería perdérsela nadie. Se te queda como clavada en la retina para siempre. Las rocas, las piscinas naturales, la vida.

Durante todo el recorrido hacia Taganana, no puedo evitar exclamar cada dos minutos, “qué maravilla”. Y tras la siguiente curva lo vuelvo a repetir, así una y otra vez hasta llegar al Roque de las Bodegas, donde nos espera un exquisito cherne a la espalda acompañado de papitas con mojo picón. La playa nos atrae como la miel a las moscas y no nos resistimos a zambullirnos para saltar olas, riendo y gritando como locos, como si, de repente, hubiéramos vuelto a la infancia.

El Puertito de Güimar, Candelaria, el vermú del sábado en La Laguna, el silencio atronador del Teide en un atardecer mágico…, cada instante es una fiesta, cada lugar un regalo. Sin embargo, nada sería igual sin ellos. Sin Salvador y Lucía el pescado pierde sabor, la Punta se ve desvaída y Tenerife se nubla.

Seis días y siete noches inolvidables, compartiendo alegrías y penas —que también ha habido— con los mejores amigos…y buen vino.

¿Qué más se puede pedir?

 

Manifiesto sobre feminismo y laicismo

Sesenta mujeres feministas de Burgos, Huesca, León, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zaragoza nos reunimos en la Casa de la Mujer de Zaragoza, el día 21 de octubre de 2017, para analizar los vínculos ideológicos entre el feminismo (Nota 1) y el laicismo (Nota 2) y estuvimos de acuerdo en el diagnóstico.
Los principios ideológicos de las religiones y sus estructuras de poder nos afectan particularmente a las mujeres y atentan contra nuestra libertad porque fomentan una imagen tradicional y negativa de las mujeres y perpetúan la desigualdad; porque inculcan sentimientos como los de culpa y pecado que prolongan el control social sobre nosotras; porque niegan o atacan el feminismo y por lo tanto a la emancipación y autonomía de las mujeres como ciudadanas y seres humanos de pleno derecho; o porque orlan de prestigio al modelo patriarcal ante toda la comunidad.
Un estado democrático de vocación igualitaria no debería, por tanto, ofrecer un trato privilegiado ni subvencionar con el dinero de toda la ciudadanía a ninguna organización religiosa, y tiene que apostar decididamente por el laicismo.

Para avanzar en ese sentido, proponemos a todas las instituciones públicas el cumplimiento de los siguientes puntos:
1. Modificar el artículo 16 de la Constitución y declarar España como un país laico.
2. Rescindir el Concordato con el Vaticano lo que permitirá eliminar los conciertos con los colegios privados religiosos; cerrar las capillas y los puestos de capellanes de los espacios públicos (cárceles, hospitales…) y suprimir las casillas destinadas a financiación de las iglesias y de organizaciones sociales en la declaración de la renta.
3. Eliminar las religiones de la enseñanza pública por lo mucho que perjudican al feminismo y apostar por una educación transversal en igualdad y laicismo.
4. Fomentar una cultura laica con formas no religiosas de celebración de hitos y sucesos en la vida individual y pública
5. Reclamar respeto para las personas no creyentes y basar la cohesión social en lo mucho que tenemos los seres humanos en común, y no en lo que nos separa.
6. Exigimos que las instituciones públicas no organicen actos religiosos de ningún tipo y que nuestros representantes acudan a actos religiosos solo en privado y a título individual, sin revestir los símbolos de su cargo.
7. Exigimos la actuación del Estado frente a fundamentalismos religiosos y toda práctica de origen religioso que atente contra la igualdad o apoye privilegios de los hombres respecto a las mujeres.
8. Incluir en las bases de subvenciones públicas la obligatoriedad de respetar la igualdad de género y la libertad de conciencia, lo que conlleva la exclusión de actos religiosos y de proselitismo en las actividades financiadas.
9. Eliminar la simbología religiosa de los espacios institucionales y medios de comunicación públicos: imágenes, mensajes luminosos o acústicos…y sustituir el callejero de santos y santas por mujeres relevantes.
8. Implantar un calendario (laboral, escolar…) basado en los derechos y necesidades laborales o escolares, y con eventos o celebraciones relacionados con la vida natural y/o social, independientes de las celebraciones religiosas.
10. Exigimos igualdad de trato en el uso del espacio público a todas las organizaciones, tanto religiosas como laicas (solicitud de permisos, pago de tasas…).
11. Devolver las propiedades inmatriculadas por la iglesia católica al patrimonio público.

Gracias por colaborar en la difusión de este manifiesto

Nota 1. Feminismo: movimiento ideológico que tiene como objetivos la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.
Nota 2. Laicismo: corriente ideológica que defiende la independencia de la sociedad y especialmente de las instituciones públicas y de las leyes de toda influencia religiosa o eclesiástica.