Si no bailo, me muero
A Belén le gustaba bailar. Desde pequeña, su cuerpo se iba detrás de la música, como las ratas tras Hamelin. La adolescencia se le fue en una danza, a escondidas, porque a su padre no le parecía serio. Siempre que la veía recorrer el pasillo bailando, la reprendía, «una señorita debería moderar esos movimientos». Pero […]

