ABAD FACIOLINCE, Héctor, Ahora y en la hora, Alfaguara
Continuamente escuchamos noticias de guerras en la radio, las vemos en televisión o las leemos en los periódicos. Pero difícilmente nos hacemos a la idea de que detrás de los bombardeos, de los números de muertos hay una historia humana. Muchas historias, demasiadas historias. Héctor Abad, con su prosa exquisita, nos cuenta una, una sola historia que nos da la dimensión exacta de lo que significa una guerra en los tiempos actuales. Que parece mentira, por otra parte, que en el siglo veintiuno sigamos resolviendo los conflictos a fuerza de bombazos, misiles y destrucción.
Héctor Abad Faciolince vive una experiencia que, según él mismo dice, le ha cambiado la vida. Viaja a Ucrania a participar en una feria del libro y, por una serie de circunstancias se encuentra viajando con otras cuatro personas hasta el Donetsk, cerca del frente de batalla. Allí ocurre algo que lo dejará aturdido, bloqueado, atónito, sin capacidad de reacción. Y nos lo cuenta.
Poco a poco nos va introduciendo en lo que él sintió en aquel momento, lo que sintió después y lo que sigue sintiendo año y medio después. Nos presenta con detalle y maestría a las personas que le acompañaban, no solo como son —o eran— sino todas sus emociones, su carácter, sus anhelos y, sobre todo, su gran humanidad y determinación. A través de la lectura de este libro, he comprendido —en una sola historia— lo que significa una guerra en su total magnitud.
Hay momentos impactantes —Héctor Abad es único contando su experiencia vital— que te dejan sin respiración y te llevan a aquel lugar que está siendo destruido, solo por ambición, para conocer, por ejemplo, a unas niñas gemelas —Juliya y Hanna de catorce años—, que las alcanza un misil cuando están en una pizzería con su padre celebrando que han sacado buenas notas. ¿Puede continuar la vida en circunstancias así? Pues sí, continúa, aunque nos resulte incomprensible.
Héctor Abad escribe: las palabras no huelen; las palabras no duelen, la escritura no grita; las lágrimas de páginas no lloran, y aunque las hojas tiemblen, tiemblan de otra manera. Sin embargo, yo creo que las palabras impresas en este libro hacen todo eso y mucho más.
Leedlo, os lo recomiendo de verdad. En primer lugar, porque no es momento de ignorar lo que está pasando y también porque, en mi opinión, no hay mejor forma de conocerlo.

