La burra del tío Pedro
Aquel día prometí no volver a montarme en un animal de cuatro patas en lo que me quedara de vida, lo cual era mucho prometer, ya que sólo habrían transcurrido siete u ocho años de, en ese momento, mi corta vida. Me lo prometí a mí misma, en voz baja, inaudible para todos los allí […]

