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El pasado miércoles, 26 de noviembre, en el transcurso de la Gala de la Asociación Aragonesa de Escritoras y Escritores, se presentó públicamente el número 33 de Revista Imán. Fue un momento especial, cargado de emoción colectiva y de ese reconocimiento compartido que solo se da cuando las palabras se celebran en comunidad.
Este número no es simplemente una continuidad: es el inicio de una nueva época, consciente, plural y abierta.

La presentación corrió a cargo de su nueva directora, Mar Blanco, que supo transmitir con claridad y sensibilidad el propósito de esta etapa renovada: una revista que dialoga con la tradición pero se atreve a repensarse, a ampliarse y a mirar más lejos. Sus palabras fueron una invitación a entender Imán como un territorio vivo, en transformación, donde caben muchas voces y muchas formas de narrar.

Formar parte del Consejo de Redacción en este momento es, para mí, un honor y también una responsabilidad preciosa. Asisto desde dentro a este renacer, con este número 33 tan simbólico. Y en ese marco estreno también espacio: “Narrar en igualdad”, una sección pensada para abordar la relación entre literatura, conciencia y mirada ética; un lugar donde la palabra puede mirar el mundo con delicadeza, con firmeza y con voluntad de transformación.

Mi primer artículo inaugura esa senda. Se titula “Sembrando palabras y premios”, y nace del deseo de unir lo narrativo con lo humano, de explorar ese territorio donde lo pequeño —un gesto, una memoria, un aprendizaje— puede convertirse en una semilla, a partir del libro de Ana Santos, premio Espasa 2025.
Puedes leerlo aquí:
👉 [Enlace al artículo «Sembrando palabras y premios»]

El número 33 abre, además, nuevas secciones que enriquecen la revista: Voces emergentes, Laberintos literarios, Fonoteca Española de Poesía, La Gaceta, En primera persona… Una constelación de espacios que dialogan entre sí y que representan esta voluntad de ampliar miradas, generaciones y horizontes.

La presentación de ayer lo confirmó: Imán ha entrado en una nueva etapa con una energía hermosa, con rigor, con ambición creativa y con un profundo respeto por quienes han hecho posible su trayectoria.
Ojalá esta nueva época siga tejiendo puentes, sembrando voces y abriendo caminos.

Y ojalá este número 33 sea solo el principio de todo lo que está por venir.

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