MORALES, Angélica, Estás en mis ojos, Ediciones Destino.
La optografía es una extraña ciencia que sostiene que la retina del ojo humano puede conservar la última imagen vista antes de la muerte, y que esta imagen, llamada optograma, puede ser recuperada. Si la inteligencia artificial sirve para algo acabará por recuperar del iris de los asesinados la imagen de su verdugo y será una herramienta perfecta de ayuda para los forenses.
Angélica Morales juega con esta idea de la optografía en el título de su libro: «Estás en mis ojos». Los ojos son los de la fotógrafa Hélène Roger, fundadora de la célebre agencia de fotografía Roger-Viollet. Y la imagen que supuestamente quedará para siempre en la retina de la fotógrafa es la de su marido y socio Jean Fisher que la asesina a los ochenta y tres años. La idea es bonita, literaria y muy interesante. En el título de la novela Morales también encierra todo el contenido de la historia: una fotógrafa, Hélène Roger, que con sus ojos ve el mundo que ella no puede por menos que fotografiar para dejar constancia de lo que ocurre a su alrededor y más allá. La vida entera está en sus ojos. Y la cámara, su Rolleiflex, su cómplice para inmortalizarla.
Me he topado con la historia de una mujer fascinante, contada por otra mujer a la que Angélica nos va descubriendo saltando desde París a Hecho y viceversa; saltando de un tiempo pasado al presente y viceversa y saltando de un personaje a otro con suficiente maestría para no perdernos. Las dos mujeres, la famosa Hélène, y la que se muere de miedo si sale a la luz, Isabel, tienen un punto en común que las iguala, que hace que su historia discurra en paralelo, aunque transcurra con unos cuantos años de diferencia. Las dos se enamoran —o lo que sea que sientan y tanto las atrae— de dos cretinos, soberbios, petulantes y pagados de sí mismos. Ninguno de los dos les llega a ellas a la suela del zapato y, sin embargo, las seducen.
Isabel es una policía que se choca de bruces con la figura de Hélène Roger cuando investiga su asesinato. Por no ser capaz de aguantar por más tiempo el acoso del impresentable amante, deja la policía y años más tarde recibe una llamada solicitándole que escriba la historia —ella se dedica a escribir en la sombra memorias de personajes célebres— de Hélène Roger para que no caiga en el olvido.
Una historia interesante que os recomiendo que leáis en las largas tardes de verano escuchando las olas, en las de invierno junto al fuego o en cualquier otro momento. Os va a gustar.

