La maldición
Siempre me había llamado la atención el viejo caserón. Su inmensidad me impresionaba y sobrecogía. Ocupaba una extensa manzana a lo largo de prácticamente toda la calle. La fachada principal, con enormes balcones, daba a la plaza del mercado. La puerta de entrada tenía el tamaño aproximado de dos puertas de doble hoja colocadas una […]

