No todo está perdido
Han transcurrido cuatro meses y Nerea no ha recuperado la movilidad de las piernas. Tanto tiempo caminando —casi treinta años— sin ser consciente del milagro: que sus dos piernas se movían, una después de la otra, en perfecta armonía, sin pensar. ¿Cómo es posible que nunca se hubiera parado a pensar en lo maravilloso que […]

