De charla con la tía Maruja
—Pero qué bien hueles siempre —exclamaba mi madre tras el cariñoso abrazo de su sobrino—. ¿Qué colonia llevas? —Normal —contestaba Javier, sin darle importancia—, de litro. Y a mi madre le hacía gracia esta espontaneidad y franqueza del chico que se ponía colonia de “litro” teniendo a mano todas las colonias en la perfumería de […]

