Author: ElenaLaseca

No todo está perdido

Han transcurrido cuatro meses y Nerea no ha recuperado la movilidad de las piernas. Tanto tiempo caminando —casi treinta años— sin ser consciente del milagro: que sus dos piernas se movían, una después de la otra, en perfecta armonía, sin pensar. ¿Cómo es posible que nunca se hubiera parado a pensar en lo maravilloso que […]

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Aire de otoño

Los árboles se han vestido de amarillo de un día para otro. Sus hojas caen lentamente. Un suave viento las deposita con mimo en el suelo. Marian lleva horas sentada en el mirador de su casa viéndolas caer. Cuando ya no queda un centímetro de césped —o de lo que queda de él— a la […]

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La maldición

Siempre me había llamado la atención el viejo caserón. Su inmensidad me impresionaba y sobrecogía. Ocupaba una extensa manzana a lo largo de prácticamente toda la calle. La fachada principal, con enormes balcones, daba a la plaza del mercado. La puerta de entrada tenía el tamaño aproximado de dos puertas de doble hoja colocadas una […]

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Cuando la poesía te salva

Olivia se levanta cada día a las seis, a veces incluso antes. Con los ojos entreabiertos, tropezando con los muebles, golpeándose las rodillas con las puertas, llega al baño. La luz insoportablemente blanca del baño recién estrenado le hiere los ojos y tiene que volver a cerrarlos. Los vuelve a abrir con precaución, poco a […]

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Los amantes del ibón

Llegaron separados. Él conduciendo un todo terreno cubierto de polvo, como acaban los coches tras el recorrido por una pista forestal. Aparcó descuidadamente y bajó del vehículo mirando de un lado a otro, como si buscara a alguien. Se le veía nervioso. Vestía botas de monte, pantalón y camisa color caqui y un chaleco acolchado que […]

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Clara

Llegó una mañana de comienzos de otoño. Atravesó nuestro pasillo sin miedo, el de las internas más peligrosas, las que nos pasábamos la vida castigadas por desvergonzadas, rebeldes y díscolas. Pero lo atravesó sin miedo. Sabíamos que era una de ellas, de nuestras carceleras, y que venía a sustituir a la Trini, la maestra a […]

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La reina destronada

La seguí un rato con la mirada. Cojeaba ostensiblemente. Mucho más que cuando la conocí, tantos años atrás. Había engordado, ahora era una mujer gruesa. No la recordaba muy delgada pero tampoco gorda. Se la veía desaliñada. El pelo cortado como a mordiscos, reseco y arruinado por la superposición de tintes. La falda de color […]

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Ari

Hace dos años que cuelga el cartel de «SE ALQUILA» de la casita de enfrente. Ariadna mira cada mañana con la esperanza de que haya desaparecido el cartel. Los últimos inquilinos eran personas discretas y educadas con los que apenas había intercambiado unas cuantas frases hechas. «Buenos días». «Parece que el tiempo va a cambiar». […]

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Luz María

Luz María vivía sola. Siempre me gustó su casita pintada de blanco, toda de blanco, incluidas puertas y ventanas. Hasta las rejas de las ventanas de arriba, las que hacían bonitos dibujos de hojas y flores, eran blancas. Delante un pequeño jardín, a rebosar de flores. Me fascinaba la buganvilla de un rosa intenso que […]

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Bajo los tilos

Es efímero. Apenas dura un par de semanas. Pero tan intenso como aquel tórrido amor de verano que me emborrachó y mantuvo en éxtasis mientras duró, poco, como el aroma de los tilos, apenas un par de semanas. Pero fueron suficientes para comprobar que la vida continuaba latiendo en medio de un lugar desoladoramente frío […]

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Llámame pingüina